¿Existe una burbuja en la industria del porno?

por | Junio 2, 2017

El porno nos ha dado placer durante años. Mujeres bellas, y bien formadas. Ni una marca en sus cuerpos que no sea del ejercicio o el sexo, y unos escenarios tan pulcros que parecen no haber sido habitados. Además de hombres que – definitivamente – no vemos en cada esquina. Un negocio del que hemos creado, no solo tabúes – aunque todos consumamos mzansi porn – sino también una burbuja de maravilla, y diversión, que se aleja de algunas realidades.

Ha sido trampolín para muchos soñadores, y hay actrices que son la prueba de eso. Aunque algunas personas intenten hacer de un relato de sexo algo parecido a una película pornográfica, la verdad es que se trata de una producción como cualquier otra, que dura horas y puede ser aburrida. Y no, no es como tener relaciones sexuales con “la que te gusta”, sino que se trata de trabajo y es algo más mecánico.

La realidad de la industria pornográfica

Sin embargo, existe una parte de este mundo que no es tan brillante  como en internet, ni tan falso como en la televisión, ni tan bueno como algunas películas tan eróticas que son casi reales. Géneros hay para todos los gustos en este que es un arte para algunos. Incluso para aquellos que gustan del “sexo no consentido” o la “pedofilia”. Este último, que es uno de los motivos por los que en Australia las mujeres con senos de copa A, o menor a ella, tienen prohibido participar en películas para adultos: el peligro del uso de menores.

Aunque probablemente, este tipo de filtraciones sean más resultado de la anarquía del internet, la industria sigue siendo vinculada. Ya sea por ser familia de la práctica o responsable, y la opinión al respecto será – al igual – dependiente de los prejuicios. Ejemplo de ello es que en países como Corea del Norte e Irak está prohibido en cualquiera de sus presentaciones. Religiosos y moralistas, la han señalado y vinculado con el tráfico sexual o prostitución, por tratarse de “explotación sexual comercial”. Y aseguran que aceptar una es estar de acuerdo con la otra.

El poder del sexo

Sean ciertas o no, estas especulaciones seguirán existiendo y la industria de la pornografía también, por un motivo tan contundente en nuestra historia que no hay manera de no darle la razón en una discusión: el sexo vende. Desde los 10 años, comenzamos a experimentar sexualmente. A indagar en internet, o pasar con miedo los canales para adultos. ¿Es controlable? Puede que tanto como detener un chisme.

Un cuarto de nuestras búsquedas están destinadas a ver, leer, o escuchar, pornografía. Hablamos del 34% en nuestras búsquedas desde los años 80, y en nuestra existencia, desde hace siglos y migrando a todas las tecnologías para ir con nosotros.

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