Pacto PP-PSOE a escondidas

por | diciembre 4, 2016

Mariano Rajoy siempre quiso seducir al PSOE para la gran coalición, después de perder la posibilidad de la mayoría absoluta. El exsecretario general, Pedro Sánchez, era novel en política española y lo veía como un enemigo, pero el gallego llevaba ya 30 años en activo, y ya avisaba: “El principal aliado del Partido Popular es el PSOE”. No lo consiguió de facto entonces, pero sí por la puerta trasera esta semana con unos primeros acuerdos. La entente ha sido puntual, si bien tiene base para extenderse a otros casos con el “sentido de Estado” de la actual gestora socialista y un tácito compromiso por parte del PP de enaltecer el PSOE para que Podemos no lo trague.

En busca de la tranquilidad política

Los populares anhelan la estabilidad de los escaños socialistas y después del Consejo de Ministros mostraron las intenciones de priorizarlos, a pesar del pacto de investidura con Ciutadans. Raso y corto, el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, defendió que su partido había buscado al PSOE para pactar el techo de gasto y el déficit autonómico al 0,6%, porque suman holgadamente, en contraposición al “voto marginal” de los otros partidos. “Todo aquello que no entre en la suma de los votos suficientes, no se podrá hacer”, se justificaba Montoro. La máxima marca un precedente por los presupuestos, si C’s o PNV no ceden.

Así las cosas, la entente no habría sido posible sin los intereses de las 7 autonomías socialistas. La Moncloa hacía semanas jugaba con la hipótesis que los barones necesitaban el techo de gasto aprobado para cuadrar sus números y pagos. Incluso, este dato permitió al Ejecutivo divisar hasta el final la esperanza que no habría terceras elecciones. Fuentes del Ministerio de Hacienda no niegan la influencia autonómica que ha permitido hacer pasar el déficit del 0’5% –que quería el PP–, al 0,6%. Y preguntadas las fuentes sobre cómo llevan tener que contenar a los barones, responden: “Las circunstancias no las crea un en política, te tienes que amoldar”.

De hecho, la coalición a la sombra también tiene un componente ideológico fruto del puesto-PSOE y su génesis. La facción liderada por la presidenta andaluza, Susana Díaz, siempre criticó “la obsesión” de su exlíder, Pedro Sánchez, con Podemos y la “demonización” deceder ante el PP. De hecho, Díaz fue la cabeza visible de la operación que destronó al comité federal de octubre y dio a la gestora que facilitó la abstención en la investidura de Rajoy. Y es la misma Díaz quién ha reivindicado esta semana la oposición “útil” que estaría haciendo su partido aviniéndose con el PP, en contraposición a “el espectáculo” de Pablo Iglesias. Esto, mientras el PSOE hace escenificaciones en el Congreso participando de la derogación de la obra popular.

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