Si es que ya lo decía yo, vivimos en un mundo puzzle, debajo no hay nada y el creador se limitó a unir las piezas del puzzle de 3 dimensiones formando nuestro bonito planeta.
Para corroborarlo aquí podemos ver una de las uniones entre la fichas sobre fondo negro porque obviamente la esfera está hueca.
Como cualquier hijo de vecino, el creador es un poco manacillas y le ha salido algo torcido, en lugar de la bola deseada, aquí estamos, viviendo en un ovoide azulado.
A lo mejor hay alguna tienda Ravensburguer en el olimpo donde vendan estas cosas a los Dioses y se trate de una de sus famosas puzzleballs pero a lo bestia, una auténtica de tamaño natural en el más estricto sentido de la palabra.