"Lo interesante para mí es cuánto he aprendido con este proyecto. Sólo ayer, vi a la gente entrar en él por primera vez y es maravilloso cómo las cabezas desaparecen, como si se sumergieran bajo el agua. Primo Levi plantea una idea similar en su libro sobre Auschwitz. En él afirma que los prisioneros ya no estaban vivos pero tampoco estaban muertos. Antes bien, parecían descender a un infierno personal. Súbitamente, recordé aquel pasaje al ver aquellas cabezas desaparecer en el monumento. No se ve a menudo la gente desaparecer en algo que parece ser plano. Eso fue maravilloso, verlos desaparecer."